La experiencia de besar a una mujer hermosa e inteligente. Tiende de una cuerda, dentro de un laberinto, lleno de pozos donde uno no cae sino sube, donde uno no siente mas que un dolor dulce, como el olor a la fiebre de los niños. La ambiguedad de buscar un espacio que sea tuyo, hombre, mujer, bajo, alto, mar, rio, intenso, suave, todo se confunde por un momento, todo se vuelve carente de forma y no te preocupa que asi sea.
Ella camina, bajo una corteza de cabello roja, se enciede por las mañanas tornandose amarilla, se apaga por las noches tornandose cafe, pero cuando camina es roja, eso lo se bien. Me mira, me muerde los labios, me llora una flor, jamas vi algo igual, siento miedo de romperla, se ve tan fragil, aunque se que le gusta aparentar que es mas ingenua de lo que realmente es. No la culpo todas lo hacemos a menudo, cuando una situacion nos supera, y al no tener la fuerza del hombre que nos hizo tanto mal, al no tenerla, optamos por la belleza, recurrimos a ella no deslealmente sino como ultimo recurso y hasta nos duele, nos sentimos infieles y menos, nos sentimos gastadas.
Busco las palabras, pero siempre termino descubriendo que ellas me buscan a mi, y hasta parecen amontonarse en un cuarto reducido. Me gritan, quieren que las escoja, pero tanto parloteo me desconcentra, meto una mano, busco pero no las puedo ver, eso lo complica todo. Intento llenarme los bolsillos, pero no tengo, las sujeto pero no les gusta quedarse en mi mano y se vuelven, se enojan conmigo cuando no las escojo.
Las mujeres son bastante parecidas, pero la experiencia de besar a una mujer hermosa e inteligente, puede llenarlo a uno de todos los huecos que el autodesprecio teje alrededor de nuestros pies.

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